Los urólogos desempeñan un papel fundamental en el diagnóstico y tratamiento de la disfunción eréctil (DE). Su experiencia abarca una amplia gama de métodos para identificar la causa de la disfunción eréctil, garantizando que los pacientes reciban el mejor tratamiento posible.
La visita inicial al urólogo incluirá una conversación detallada sobre su función eréctil y su salud sexual en general. El urólogo le hará una serie de preguntas en profundidad sobre su actividad y experiencias sexuales. Aunque hablar de disfunción eréctil o de sexo pueda resultar incómodo al principio, recuerde que el urólogo está bien familiarizado con estos temas y está ahí para apoyarle y guiarle hacia el tratamiento más adecuado.
Aunque los componentes físicos de la disfunción eréctil suelen ser el centro de atención, es igualmente crucial evaluar los factores mentales y emocionales. Un examen psicológico puede arrojar luz sobre los posibles bloqueos emocionales o mentales que contribuyen a la disfunción eréctil.
Durante la visita, el urólogo realizará una exploración física meticulosa, que incluirá un examen detallado del pene y los testículos. Esto les ayudará a detectar cualquier signo de anomalía o problema físico. También evaluará las sensaciones nerviosas en la región, asegurándose de que los nervios transmiten las sensaciones correctamente. Este examen exhaustivo no es doloroso y es vital, ya que proporciona información valiosa sobre su estado.
Para obtener una comprensión más detallada de su enfermedad, el urólogo solicitará algunas pruebas diagnósticas:
Análisis de sangre: Ayudarán a evaluar su estado general de salud y a identificar cualquier problema subyacente.
Análisis de orina: Se pueden utilizar diversos métodos, como la prueba de la tira reactiva, en la que se expone a la muestra de orina un fino bastoncillo de plástico con tiras químicas, y el examen microscópico, que consiste en inspeccionar la orina al microscopio.
Ecografía: A menudo denominada ecografía Doppler, este método se emplea para comprobar el flujo sanguíneo al pene. Es una prueba crucial que a veces puede utilizarse junto con una prueba de inyección. El procedimiento suele consistir en que un técnico pase ligeramente un dispositivo manual por el pene y mida el flujo sanguíneo para detectar cualquier anomalía. Ya sea realizado por un urólogo o un técnico de ultrasonido, el paciente normalmente se acuesta en una mesa de examen para el procedimiento.
Para una evaluación completa, su urólogo también puede realizar un tacto rectal. Se trata de comprobar si la próstata presenta alguna anomalía. Este examen permite al médico evaluar el tamaño, la consistencia y la salud general de la próstata, proporcionando datos valiosos para ayudar a diagnosticar la causa de la disfunción eréctil.
Aunque las pruebas y evaluaciones físicas son fundamentales, es igualmente importante abordar cualquier factor mental o emocional subyacente que contribuya a la disfunción eréctil. En los casos en los que una cuestión mental o emocional parece ser el origen del problema, el urólogo puede explorar preguntas sobre el bienestar mental o incluso entablar conversaciones con el paciente y su pareja sexual habitual.
Una vez finalizados los exámenes y las pruebas, el urólogo diseñará un plan de tratamiento personalizado para tratar la disfunción eréctil. Los tratamientos disponibles van desde medicamentos, inyecciones y dispositivos de vacío hasta dispositivos implantados. También puede aconsejar cambios en el estilo de vida o incluso recomendar terapia psicológica si es necesario.
Con un diagnóstico detallado y un plan de tratamiento personalizado, los pacientes están bien encaminados para tratar y controlar su disfunción eréctil. Es importante recordar que los urólogos son profesionales capacitados para tratar estos temas delicados con cuidado, garantizando el mejor resultado posible para sus pacientes.